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lunes, 20 de julio de 2009





Diario de una lagartija.

"Estas son las cosas que planta la dueña humana (lo que no es ninguna afirmación con validez legal) de mi espacio. No sé que sentido tendrán para ella; pero son muy acogedoras, bastante lindas y atraen insectos de alto valor nutritivo"

sábado, 18 de julio de 2009













En esta primera colección de fotos he puesto solamente espacios, de modo que las distintas perspectivas puedan dar una idea del paraíso. Aclaro que las fotos están tomadas en distintas épocas del año.

domingo, 12 de julio de 2009

Del Diario de una lagartija

Dicen las instrucciones que se pueden tomar medidas de precaución para que no entren los animales en ese jardín de bruja; por favor, si alguien sabe cómo contrarrestarlas, avíseme enseguida porque no tengo intenciones de dejar que me achiquen el espacio y, quizá, allí se junten algunos insectos sabrosos que me gustaría probar. (Aviso a: la lagartija, comentarios de este blog)

Jardín de Bruja

He decidido plantar un jardín de bruja en mi paraíso. Ya tengo las instrucciones y, aunque son un poco complicadas, bien vale la pena intentarlo; conseguí algunas de las plantas requeridas y elegí el lugar, me faltan solamente algunos materiales (piedras y abonos, etc). Comenzaré cuando decaigan los fríos. Todos los que quieran podrán visitarlo en cuanto esté listo para registrarlo con la cámara.

viernes, 10 de julio de 2009

Poema de Walt Whitman traducido por León Felipe , enviado por mi amigo Daniel

Creo que podría volverme a vivir con los animales.
¡Son tan plácidos y tan sufridos!
Me quedo mirándolos días y días sin cansarme.
No preguntan,
ni se quejan de su condición;
no andan despiertos por la noche,
ni lloran por sus pecados.
Y no me molestan discutiendo sus deberes para con Dios...

No hay ninguno descontento,
ni ganado por la locura de poseer las cosas.
Ninguno se arrodilla ante los otros,
ni ante los muertos de su clase que vivieron miles de siglos antes que él.
En toda la tierra no hay uno solo que sea desdichado o venerable.

Me muestran el parentesco que tienen conmigo,
parentesco que acepto.
Me traen pruebas de mí mismo,
pruebas que poseen y me revelan.
¿en dónde las hallaron?
¿Pasé por su camino hace ya tiempo y las dejé caer sin darme cuenta?

miércoles, 8 de julio de 2009

Picaflores

Un invierno, cerca ya de la primavera, descubrí un nido de picaflor en una rama baja de un ficus. Era tan pequeño y gris que parecía una hoja seca enrollada. Dentro había dos huevitos diminutos y me di cuenta de que eran de la pajarita porque, ni bien me acerqué, ella se puso a revolotear agresivamente sobre mi cabeza. Debo de haberle dado un susto tremendo al acercarme a sus huevecitos.
A partir de ese momento, me puse a vigilar el nidito y una mañana, al hacer mi ronda habitual por el patio, vi que ya habían nacido los pichoncitos. Ella estaba muy ocupada trayéndoles néctar en el pico, pero los bebés tenían mucha hambre y yo comencé a darles agua azucarada y jugos de fruta.
A los pocos días ellos ya me conocían y abrían desmesuradamente sus piquitos cuando me acercaba. Durante las tormentas nocturnas yo sufría porque el viento los podría hacer caer del nido y los gatos se los comerían; pero estaban allí a la mañana siguiente, esperándome. La madre también parecía aceptarme porque su revoloteo era más tranquilo, como si sólo supervisara mi tarea con sus hijitos. Crecieron y les salieron esas plumitas tornasoladas que los caracterizan. Hasta que el más grande y fuerte voló fuera del nido pero volvió, al rato, para su ración diaria de juguitos.
El pequeñín no volaba y me preocupé por él. Por fin, junté coraje, lo saqué con mucho cuidado del nido y lo puse sobre mi dedo . Estuvo allí, aferrado con sus uñitas de mi piel, durante unos segundos y voló.
Una tormenta de verano rompió la rama donde estaba el nido y ya no volvió la pajarita al árbol. Los picaflores acostumbran a hacer el nido nuevo sobre el del año anterior, pero este ya no estaba más.
Después, cuando yo veí los picaflores revoloteando sobre mis flores me imaginaba que eran los míos y me alegraba de tener tantas. No he vuelto a encontrar nidos de picaflor, pero sé que están en alguna rama de alguno de mis árboles y no puedo olvidar la inefable emoción de tener una de esas joyas aladas en la mano. Era leve como una flor y pesaba como todo el universo viviente.

Del Diario de una lagartija

Si seguimos cerrando los paraísos, cómo haremos para que continuen conectados?

domingo, 5 de julio de 2009

del Diario de una lagartija


Me fumigaron todas las mariposas, espero que hayan sobrevivido las larvas. De no ser así, algo faltará en el paraíso...